El fin del romance
Neil Jordan
Reino Unido, 1999
Amor mortal a prueba de bombas.
Tres estrellas de milagro.
La Poética (derivado de poesía, del griego ποίησις [poíēsis], que quiere decir «cualidad de la acción de hacer» en el sentido de convertir pensamientos a materia) es la disciplina que se ocupa de los principios y características de la poesía entendida como la destreza, arte o habilidad de escribir o componer poemas o cualquier composición literaria. Según Aristóteles, la poesía surge porque el hombre tiende a imitar la realidad a través del lenguaje. La Poética y la Retórica conforman la Filosofía Poyética.
El fin del romance
Neil Jordan
Reino Unido, 1999
Amor mortal a prueba de bombas.
Tres estrellas de milagro.
Deseando amar
Wong Kar-Wai
Hong Kong, 2000.
Pasen y vean las piernas del amor por necesidad. Prohibido tocar.
Tres estrellas muy bien coloreadas.
Drive my car
Eiko Ishibashi
Japón, 2020
Al volante del Saab 900 Turbo de color rojo que todos llevamos dentro la vida es lo que no pasa mientras se interpreta.
Tres estrellas avanzan con calma.
Cuando pasan las cigüeñas
Mikhail Kalatozov
Unión Soviética (URSS), 1957
Qué manera tan bonita de subir unas escaleras en Moscú para llegar a Hollywood.
Cuatro estrellas, amor y guerra.

Flamenco is not a crime
Los Voluble
Teatro Lope de Vega (Sevilla), 2022
Si se ultraja y parasita al mundo conocido que sea para esto.
Bien traído.

José Guapachá con Radio Huachaca
Gallo Rojo (Sevilla), 2022
Las penas cantadas alargan la vida. Y quien pueda que vuele. Cómo. Eso.
Bolero.
Licorice Pizza
Paul Thomas Anderson
Estados Unidos, 2021
Por rápido que la vida cambie de película el amor corre a perseguirla como si en ello le fuera la vida.
Casi cuatro estrellas, caprichos de autor y un beso.
El crack
José Luis Garci
España, 1981
Madrid no es Nueva York, pero con valentía e ilusión a ratos se le parece.
Tres estrellas y un café solo.

Sen Senra 2022 Tour
WiZink Center (Madrid), 2022
Un cerebro a capela para los pies al bombo del corazón.

Hierro 3
Kim Ki-duk
Corea del Sur, 2004
Otro mundo no es posible porque ya existe el cine. Quien quiera más que frote con silencio sobre la mancha invisible que a todo rodea.
Cuatro estrellas preciosas.
El amante doble
François Ozon
Francia, 2017
La ciencia resolviendo in extremis una fantasía patológica, como la irregularidad de Ozon. Salvemos la decoración. Y la escalera de caracol, que seguro que ni cansa.
Dos estrellas. O casi.
Frantz
François Ozon
Francia, 2016
Hay quien cree que hay vida después del amor, como la hay bajo las ruinas de una guerra. Ozon está convencido. Por eso nos engaña tan bien.
Tres estrellas de diez puntas.
Primer amor
Mia Hansen-Løve
Francia, 2011
Hansen-Løve ama el cine con pasión y sin ambición. Su primer amor no es el último y sí para siempre. Un reflejo temprano de la juventud posmilénica.
Tres estrellas.
Medea
Alexandr Zeldovich
Rusia, 2021
Escenas e interpretación por encima de las posibilidades de la película. –Ya está bien –dijo Medea–.
Tres estrellas.
¿Qué vemos cuando miramos al cielo?
Alexandre Koberidze
Georgia, Alemania, 2021
Magia y austeridad a partes iguales para alimentar un problema de amor e identidad que el director se obceca en no resolver.
Tres estrellas.
La isla de Bergman
Mia Hansen-Løve
Francia, Bélgica, Suecia, Alemania, México, Brasil, 2021
Un homenaje al director desde la ridiculización de los productos derivados, efectos secundarios, síndromes postraumáticos y otras secuelas de la Factoría Bergman.
Tres estrellas.
Compartimento Nº6
Juho Kuosmanen
Finlandia, Estonia, Alemania, Rusia, 2021
Un largo viaje en tren desde el desamor idílico hasta el amor crudo, pasando por la Rusia más fría y áspera.
Tres estrellas de cinco puntas.
París, Distrito 13
Jacques Audiard
2021
El amor pone a cada cual en su sitio con la belleza necesaria para olvidar el desamor.
Cuatro estrellas.
El primer día de cole tras las vacaciones de Navidad muchos vestían ropa sin rodilleras venidas a menos ni pelotillas venidas a más, otros estrenaban deportivas de un blanco irreprochable que frotaban con el dedo mojado en saliva al menor desperfecto, y algunos ambas cosas. No más de tres conseguían el permiso de mamá para llevar el walkman de importación que había comprado papá, pero ninguno lo usaba para evitar gastar las pilas. Y sólo Macarena prestaba —para no más de una vida, pero entera— la maquinita de doble pantalla con los botones aún firmes como pezones.
En aquellos años la alegría y su tristeza duraban lo mismo que tarda lo nuevo en rendirse.
Frente a mí la botella de agua medio llena de la que Krahe bebió durante su último concierto aquí. Me hice de ella con la fantasía de clonarle, y así se lo comuniqué a 18 Chulos Records a través de un correo electrónico que nadie respondió. Sé que hoy me estarán buscando como locas y que yo no les daré ni gota de la botella de agua medio vacía de la que Krahe bebió durante su último concierto aquí. Porque desde hoy también podrían clonarme a mí.
¡Salud!
Ella y yo sabemos que engañarse es una forma de sobrevivir.
Me contó que su hija mayor descansa unos días en Tarifa, y que teme con alegría que el levante termine de arrancarle la mirada que se pierde con su edad. Manolo —nunca me gustó ese nombre para aquel encanto, quizás porque así también se llamaba su padre— pasa las vacaciones en Le Chambon con la familia de su exnovia —francesa como una francesa, además de guapa—. Y los más pequeños, Dolores y Ventura —terminaba así María de pasar lista— siguen arrastrándose por el suelo: la tercera intentando averiguar cómo se puede ser mayor y pequeña a la vez; y el último, tozudo como una cría, empeñado en salvar de la crisis las empresas de la vida. Amanecerán en casa de sus abuelos —me aclaraba con letra de madre, para justificar, como si falta hiciera, que estuviera escribiéndome en las horas más negras—. Entre líneas me había dejado pensando en los que no tuvimos. María se despidió, como suele, urgente, cómica y única: «no quiero que la luz, antes que los rayos de mis dedos, entre a hacerme el amor sin miedo a más hijos».
Invitado quedé a responderle.