Operación Trueno Ibérico

THE NEW YORK TIMES
EDICIÓN ESPECIAL | Martes, 20 de noviembre de 1953

OPERACIÓN TRUENO IBÉRICO: EL RÉGIMEN DE FRANCO COLAPSA TRAS UN ATAQUE QUIRÚRGICO DE EE. UU.

EL PALACIO DE EL PARDO REDUCIDO A ESCOMBROS EN UNA ACCIÓN RELÁMPAGO / EL PRESIDENTE EISENHOWER DECLARA: «LA ÚLTIMA EXCEPCIÓN FASCISTA DE EUROPA HA SIDO ERRADICADA»

MADRID — En un movimiento sin precedentes que ha sacudido los cimientos de la geopolítica mundial, fuerzas estratégicas de los Estados Unidos han llevado a cabo esta madrugada un ataque de precisión contra el Palacio de El Pardo, residencia oficial del general Francisco Franco. El bombardeo, ejecutado por escuadrones de B-47 procedentes de bases en el norte de África, ha acabado con la vida del dictador y de la práctica totalidad de su Consejo de Ministros, quienes se encontraban reunidos en una sesión de emergencia.

El fin de «El Centinela de Occidente»

A las 03:15, hora local, el cielo de Madrid se iluminó con una serie de explosiones coordinadas. Según fuentes del Pentágono, el objetivo era «descabezar la estructura de mando de un régimen que oprimía la libertad del pueblo español y amenazaba la seguridad colectiva del Mediterráneo». Junto a Franco, se confirma la muerte de figuras clave de la cúpula militar y política: Luis Carrero Blanco, subsecretario de la Presidencia y mano derecha del Generalísimo; Agustín Muñoz Grandes, ministro del Ejército; y Gabriel Arias-Salgado, artífice de la censura estatal.

Washington justifica la intervención

Desde la Casa Blanca, el presidente Dwight D. Eisenhower se dirigió a la nación hace apenas dos horas. Con tono firme, el mandatario defendió la legalidad moral de la intervención:

«No podíamos seguir permitiendo que el veneno del fascismo perviviera en el suelo de una Europa que luchó y sangró por la libertad. Los Estados Unidos no han atacado al pueblo español, sino a la tiranía que lo mantenía cautivo. Este acto de justicia preventiva asegura que el Mediterráneo sea un mar para la democracia, no para el despotismo.»

El Departamento de Estado ha emitido un comunicado subrayando que el ataque fue una respuesta necesaria tras los repetidos desplantes diplomáticos del régimen y la convicción de que Franco planeaba una purga contra elementos prodemocráticos dentro de las fuerzas armadas españolas. Los informes de inteligencia indicaban que el dictador estaba decidido a perpetuarse en el poder de forma indefinida, con la intención declarada de «morir en su cama».

Consecuencias inmediatas

Apenas tres horas después del ataque, efectivos de la 82.ª División Aerotransportada de los Estados Unidos tomaron posiciones en los centros neurálgicos de la capital tras saltar sobre los aeródromos de Getafe y Cuatro Vientos. La primera orden del mando aliado fue la apertura inmediata de la prisión de Carabanchel y del penal de Ocaña. Miles de presos políticos –intelectuales, líderes obreros y republicanos que languidecían en celdas desde 1939– han sido liberados entre escenas de júbilo indescriptible. «La justicia no ha venido de los tratados, ha venido del aire», declaraba un preso anarquista al cruzar el umbral de la prisión por primera vez en catorce años. En los barrios obreros, donde la resistencia clandestina ha sobrevivido durante catorce años, se reportan los primeros intentos de manifestación bajo el grito de «Libertad», aunque vigilados de cerca por las patrullas de helicópteros Sikorsky H-19 Chickasaw que ya sobrevuelan en formación los cielos de la capital.

La intervención ha traído consigo el plan de derogación urgente y masiva de todo el cuerpo legal del franquismo, que transformará la realidad social de España: La administración provisional de EE. UU. ha afirmado que declarará durante los próximos días la igualdad jurídica total, permitiendo a las mujeres españolas, por primera vez, el libre ejercicio de su ciudadanía, anunciando —entre otras disposiciones— la anulación inmediata del «permiso marital». En una de los decretos más audaces, se establecerá la separación inmediata entre Iglesia y Estado, poniendo fin a décadas de monopolio moral del clero sobre la vida pública y privada. La derogación de la Ley de Vagos y Maleantes supondrá asimismo el fin de la persecución de minorías sexuales. Las rotativas de los periódicos han comenzado a imprimir ediciones especiales en las que se publican manifiestos intelectuales prohibidos durante décadas. Se ha anunciado el fin de la censura artística e ideológica. «España vuelve a pesar», titulaba un boletín clandestino ahora legalizado.

ANÁLISIS: El precio de la exclusión

España, que fue castigada con la exclusión del Plan Marshall en 1948 por su naturaleza dictatorial, ha recibido finalmente la «asistencia» estadounidense en 1953, aunque no en forma de créditos, sino de bombardeos. El Pentágono parece haber decidido que, cuando un dictador deja de ser útil para frenar el avance del comunismo en el Mediterráneo, la «reconstrucción» nacional debe comenzar inevitablemente por la demolición.

Reacciones

La comunidad internacional observa con estupor. Mientras que en Londres y París el anuncio ha sido recibido con una mezcla de alivio y cautela, la Unión Soviética ha emitido una protesta formal denunciando la «prepotencia imperialista» de Washington. A pesar de su histórica enemistad con el régimen franquista, el comunicado soviético señala:

«Bajo la excusa de la democracia, Washington oculta un plan urbanístico y comercial para las costas españolas. El objetivo real no es la libertad del obrero español, sino convertir la península en el gran hotel del capital norteamericano y asegurar un portaaviones turístico en el Mediterráneo.»

En los círculos intelectuales del exilio, la noticia ha sido recibida con amarga ironía. El destacado escritor de la resistencia Arcadian S. Word dudaba desde México de la retórica del país interventor:

«Observo con risa nerviosa y cierta intriga la promesa de acabar con la ‘España Negra’ por parte de una nación acostumbrada a separar por colores a sus propios ciudadanos en los autobuses de Alabama.»

Hacia un nuevo orden

El Pentágono ha confirmado que la Sexta Flota se encuentra en posición frente a las costas de Barcelona y Valencia para asegurar que la «transición hacia la democracia» no se vea interrumpida por facciones leales al antiguo régimen. «La era de los dictadores en Europa occidental ha terminado esta noche», sentenció un portavoz militar.

No más concursos para ayudas sin ayudas para concursos

Ideas a propósito de las ayudas concursales al sector artístico en marcos de emergencia social:

0. Definiciones

CONCURSO
nombre masculino

    1. Prueba o competición en la que uno o varios candidatos rivalizan por obtener un premio.
    2. Procedimiento de selección para cubrir un puesto de trabajo que se adjudica en vista de los méritos o condiciones personales y profesionales de los aspirantes

AYUDA
nombre femenino

    1. Acción que una persona hace de manera desinteresada para otra por aliviarle el trabajo, para que consiga un determinado fin, para paliar o evitar una situación de aprieto o riesgo que le pueda afectar, etc.
    2. Persona o cosa que ayuda o sirve para ayudar.
    3. Líquido que se inyecta en el intestino por el ano con fines laxantes, terapéuticos o analíticos.

Ceñidos a las propias definiciones no debe extrañar que una ayuda concursal acabe convertida en una  «prueba o competición en la que uno o varios candidatos rivalizan por ser inyectados analmente con fines laxantes, terapéuticos y analíticos».

1. Un museo no es un banco de alimentos

Atribuir a un museo y sus responsables tareas propias de Asuntos Sociales es una solución, además de transversal, atravesada. Ni la propia estructura funcional del ente, ni las competencias de las personas que colorean su organigrama, facultan a una institución cultural  para  el desarrollo de ningún tipo de plan contra la exclusión social.

2. La autoexculpación del perdedor concursal es un acto de supervivencia

La competición regida por criterios ajenos no objetivados desagrada al ser humano medio, pues obliga a un esfuerzo comparativo que acaba poniendo en cuarentena pública la autoestima del grueso de los  participantes. Por ello es de esperar que quien habiendo asumido el riesgo de confrontarse acaba perdiendo el premio al que opta tienda a responsabilizar a la organización del certamen, o incluso a los ganadores del mismo, de su propia derrota, pues saberse culpable además de perdedor no hay cuerpo que lo aguante. Los alborotos que ocasionan las listas de perdedores deben ser entendidos como actos de supervivencia. Y la bulla aumenta cuando el premio al que se opta obedece a una necesidad social con carácter de emergencia.

3. Ayuda pide quien no pueda darla

Todos tenemos un precio, pero lo barato sale caro. La dignidad no se mide en metros cuadrados.

Conclusión:

Dicen que en España hay tres tipos de artistas vivos: los funcionarios del Estado, los dinásticos y los que se van a vivir con alguno de los anteriores. Por si esto fuera cierto, para el bien, autonomía e independencia de nuestros artistas, exigimos mejores convocatorias de concursos para ayudas, mediante el empleo de los dineros públicos destinados a tales efectos en ayudas para concursos, con el objeto de desarrollar las bases y procedimientos oportunos en cada caso que permitan futuros desenlaces concursales, tan efectivos, generosos y repartidos como una pandemia.

 


Por el fin del Estado de Alarma

Por el fin del Estado de Alarma:

En base a los datos registrados en todo el mundo sobre la incidencia del nuevo coronavirus en la salud de la población, que coinciden con los ofrecidos por los organismos competentes de nuestros país, España, se puede afirmar que el nuevo virus no ataca de un modo alarmante —léase letal— al grueso de la población y sí a grupos concretos de individuos con déficit inmunitario. Estos son, mayores de 65 años y personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, renales o autoinmunes.

Si decidimos obviar todo cuanto nos ocupaba y preocupaba el día 8 de marzo —por poner una fecha— y eliminamos cualquier propósito que no sea frenar lo imparable, es (casi) cierto que aislándonos a todos quedan aislados los grupos de riesgo, y por lo tanto la COVID-19 matará con menos alegría, pero también es innegable que paralizar a un país acarreará importantes consecuencias de índole económico, social, cultural y también sanitario en el futuro inmediato, que deberían ser tenidas en cuenta para definir una estrategia que logre matar a un virus sin rematar al país.

Por ello solicitamos al Gobierno de España que, sin miedo a lo inevitable, replantee las medidas generalistas acometidas hasta la fecha bajo el estado de alarma, teniendo en consideración tanto al presente conocido como al futuro previsible, con un plan de actuación segmentado acorde a los datos médicos de los que se disponen, más proporcional y responsable con el medio y largo plazo del conjunto de la sociedad, y necesariamente más complejo que inducir al coma a nuestro país.

Estas medidas pasarían por aislar sólo, pero de un modo aún más estricto y controlado, a todas las personas pertenecientes a los grupos de riesgo, posibilitando al resto de la sociedad liberada colaborar en ese propósito sin abandonar el barco del día a día que ha de seguir manteniéndonos a flote. Esta diferenciación permite además algo fundamental como es evitar el contacto entre las personas en preventiva sin fianza y quienes disfrutan de la condicional —los mayores vectores de contagio—, que a día de hoy duermen bajo el mismo techo. No se sugiere abandonar a nadie a su suerte, sino proteger más y mejor a quienes hoy son verdaderamente vulnerables, sin olvidar a quienes mañana, por causas derivadas, podrían serlo.

Desafortunadamente seguiríamos contando muertos, desafortunadamente los recursos médicos del sistema de salud seguirían siendo insuficientes, y desafortunadamente los gobernantes seguirían preocupados de lo que parece y no de lo que es, sin ofrecer ni demandar al enjambre la madurez social y humana que una situación como la actual requiere. Pero afortunadamente, permitiéndonos empujar a quienes podemos y queremos desde el ejercicio de la libertad solidaria —léase responsabilidad—, quizá evitemos otra década de España entubada.

 


Fernando Francés, no te vayas, quédate

La escena política nos tiene acostumbrados a personajes aparentemente discretos, prudentes, correctos, solícitos y amigos de sus amigos. Pero la común y sospechosa habilidad que les une de saber decir en cada momento lo que se quiere oír, descubre lo que son: seres anodinos, pusilánimes, hipócritas, oportunistas y, efectivamente, sólo amigos de sus amigos. En definitiva, una pandilla de suavones sin más logros que los fracasos de sus adversarios.

Fernando Francés (Torrelavega, 1961), el todavía director de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales y secretario de Innovación Cultural y Museos de la Junta de Andalucía, no es nada de eso: desconoce la discreción y se quiere lo suficiente como para no renunciar a sus defectos; no es prudente ni cobarde, más bien temerario e invasivo; sus formas llegan a ser toscas como las del corgi más joven de Buckingham; en vez de esperar su oportunidad, corre hacia las que se inventa; y muy probablemente no tenga ni muchos ni buenos amigos. La persona que ha conseguido que en Andalucía se hable de arte contemporáneo —lo cual no es decir demasiado—- es algo bastante peor que la mayoría de los peleles que habitan las instituciones públicas: Fernando Francés es un hombre de negocios (a quien parece ser que le gusta el arte). Es decir, alguien que habla con soltura el innoble lenguaje del capitalismo (del que todos con mayor o menor disimulo nos beneficiamos) y que no le basta con practicarlo en la intimidad, sino que, con el furor y sin el recato de un novillero viejo, lo airea allí donde va.

Pero ¿no es de «capitalismo» de lo que adolece el arte en Andalucía? ¿No es la falta de mercado la gran queja de quien quiere vivir del arte? ¿No es la escasez de demanda la que ahoga al artista que además de crear persigue vender lo que produce? ¿No es negocio lo que urge?

Reconocer esta debilidad mercantil afea sin duda la esencia del arte, y superarla con cierto decoro no es tarea fácil para quien persigue precisamente escapar de lo mundano. Hay quien la reconoce a la par que la evita, posibilidad reservada tradicionalmente a un grupo de acomodados, y a otro, más reducido, de artistas dispuestos a gastar todas sus vidas en la quimera de encontrar lo que buscan, sabedores de que ningún romántico murió con dinero en los bolsillos. Pero negarla sin más es esconder a un muerto debajo de una alfombra. ¿Cuánta más precariedad hace falta para descartar la beca, el concurso, la ayuda y otras mordazas para artistas siempre emergentes, como modelo de desarrollo de un sector, en Andalucía, tan productivo como pobre? Los artistas que quieran profesionalizarse —por necesidad, afán económico o antojo— necesitan consumidores. Así funciona el comercio. Sin embargo, las políticas culturales ejecutadas hasta la fecha sólo han dado palmadas, palmaditas, turistas y selfies.

Fernando Francés —«el cántabro» para los enemigos— era y es, a falta de alguien mejor, la pequeña posibilidad de dinamizar la estructura cultural andaluza desde una perspectiva de negocio, para favorecer la creación y el desarrollo de un nuevo mercado del arte integrado en el día a día de los ciudadanos como consumidores. Una fea tarea que, afortunadamente, no es incompatible con el fomento del arte atendiendo a otros criterios —históricos, sociales, técnicos o estéticos— más elevados, pero no tan urgentes como los relacionados con la propia subsistencia de los protagonistas vivos de la cultura que todos disfrutamos.

Sin embargo, hemos quemado a nuestro hombre, y hay que reconocer que sin su inestimable ayuda hubiese sido imposible: como si de un ejército de Fernandos Franceses se tratara, ha invadido cuantos espacios ha querido sin apenas resistencia; en demasiados ha entrado hasta la cocina, y ha acabado cocinando para quienes calcularon que el pan de hoy podría quitarles el hambre de mañana; después ha tratado de cambiar las cerraduras de sus conquistas para entrar y salir con pocas explicaciones; y aún no conforme, nuestro hombre ha dejado un amplio registro gráfico de sus hazañas y empresas, ocupando el epicentro de cada foto disparada en sus incontables batallas. Sin duda, su exposición ha sido de tal magnitud que ha eclipsado a todas las demás. Por su parte, los artistas —unos convencidísimos de cada sospecha, otros abducidos por la posibilidad, y todos desbordados por lo excepcional—, se han creído en la obligación de echar leña al fuego, posicionándose a favor —los menos escrupulosos— o en contra —los más aprensivos— de las flaquezas, virtudes y otras conjeturas de alguien que no deja de ser una pieza más —poco estética pero necesaria— dentro del sector. Ni «el culpable de todas las penas» de esa España aconfesional a la que tanto le gusta la moralina, ni el nuevo Mesías para quienes anhelan la tierra prometida. Tanto más pequeño cuanto más alta la mirada.

En suma, sugiero contextualizar, entender y aceptar el papel de cada actor implicado en la realidad del arte, en base a las circunstancias, recursos y necesidades del momento que vivimos. La coordinación, o al menos el respeto, entre todos los planos —más y menos bellos— es esencial para el completo desarrollo del sector. A los políticos les pido sólo que intenten no molestar. Ojalá el quemado Fernando Francés tenga una pronta recuperación; si está a tiempo de retirar su dimisión, que lo haga: marcharse no es más digno que resistir defendiendo una verdad (si se tiene). Y a los ARTISTAS —la única evidencia real de vida en la Tierra— os deseo lo mejor, es decir, que sin comprarlo os toque a todos un cupón.

París, 12 de agosto de 2019

PS. Este artículo no se complementó con la replica a Elena Vozmediano, la única persona que se ha atrevido a informar con seriedad y todo el rigor posible sobre las andanzas de Fernando Francés. Concretamente no respondo al artículo titulado «Aceleradores de incendios» —quizá el más personal y menos periodístico de su serie— para señalar la inconsistencia de fondo de la recopilación de argumentos que pretenden justificar el deseado cese de «el cántabro».

 


Piropos sí: God Save the Queen

Piropos sí. God Save the Queen:

A estas alturas de la vida no cabe cuestionar la importancia de la sexualidad como generadora de realidad colectiva. Estamos aquí por ella y para ella, y lo demás no es más que moda, circunstancias o consecuencias: no todo va a ser follar.

La congénita manía masculina de mirar el culo a las hembras como acto inevitable, o la extendida afición femenina por gustarse vistosas en el espectáculo del día a día, deberían ser la prueba suficiente del animal sexual que somos a pesar de tantos libros; y la respuesta a tantas preguntas que hoy se procuran resolver -con aprietos- desde la psicología, la pedagogía, la cultura o el derecho penal. El autodenominado progreso y su inercia tecnocientífica se han propuesto despojarnos de esencia, y desmembrados en una hoja de excel repleta de errores jugamos a recalcular al ser vivo que somos con fórmulas libres de género, desemejanzas, instinto y otros conservantes.

En lo concreto, ¿cómo es posible que pretendamos encausar a quien exalta gratuitamente las bondades más visibles de otra persona? Porque el piropo no es más que eso: la mínima e inofensiva expresión de halago y cortejo, a la que cada cual puede asignar la importancia que estime oportuna, desde toda hasta ninguna. Quien confunde ese guiño generoso con el mal gusto, la inoportunidad, la pesadez o la grosería, nos hace correr el riesgo de vernos más pronto que tarde en una fiesta sin amor a primera vista por falta de miradas, en la que se rehuiría de la palabra para evitar el insulto, del jamón al corte por prevenirse de los cuchillos, y en definitiva de todo lo que huela a vida para sortear ilusos a la muerte. Muerto el piropo se acabaría esta bendita rabia, pero rudos, extemporáneos, cargantes y babosos seguirían sin saber qué es la corrección, el respeto, la mesura y la delicadeza para con desconocidos; y todos los demás sin concretar dónde, cuándo, cómo y quién lo enseña.

En cualquier caso y mientras tanto, no puede ser biosaludable flagelarnos por mirar revirados un ratito más a cuanto nos gusta, por pintarnos los labios como el culo de un mandril -o de dos-, por calentar hasta que arda a quien se deje, o por decir y escuchar en alegre susurro «Dios salve a la reina».

Porque eso somos.

Por el cambio de género de la palabra género

Por el cambio de género de la palabra género:

Porque el lenguaje, vehículo del pensamiento, condiciona el ejercicio del juicio y la moral individual y colectiva —y por lo tanto las limitaciones de aquel son definitorias en las de éstos—, solicitamos el cambio de género de la palabra «género», para que, se regle su uso exclusivo en femenino, o al menos se incluya en el selecto grupo de sustantivos de género ambiguo, entre los que se cuentan —sin mayor mérito—  «azúcar», «mar» o «calor».

Conscientes de que el proceso de ambiguación total del lenguaje será tan lento como ineludible, elegimos esta palabra entre todas las posibles —como gesto de inflexión o estreno de cruzada— por la raíz conceptual que representa: es nuestra proclama no otra que la desmasculinización del género, que aquí y ahora abordamos literalmente.

Con igual importancia, pero menor premura, solicitamos además la ambiguación —en este caso más práctica que conceptual— de los sustantivos solidarios «mano» y «líbido», cuyo género femenino —atribuido muy excepcionalmente a sustantivos terminados en «o»— constituye un caso evidente de manipulación fálica del lenguaje. Asignado el género ambiguo, quedaría garantizada la posibilidad de utilizar «líbido» y «mano» en concordancia de género con los gustos y apetencias de cada cual en su momento de intimidad.

Sin más, rogamos sean tenidas en cuenta estas solicitudes por quienes dormís al pie de la letra.

 


Título: Por el cambio de género de la palabra género
Serie: –
Colección: Change.org
Año: 2016

Visibilidad:
· Change.org: Por el cambio de género de la palabra género

Referencias:
· RAE: Sustantivos ambiguos

Referéndum por la adhesión de España a Catalunya ya

Porque todos tenemos el derecho a decidir, exigimos la convocatoria urgente de un referéndum de reforma constitucional en el Estado Español para la adhesión inmediata e irrevocable de todos nuestros territorios a Catalunya.

Porque el nombre es lo de menos y Catalunya somos todos.

Referéndum por la adhesión de España a Catalunya ya.

 


Título: Referéndum por la adhesión de España a Catalunya ya
Serie: –
Colección: Change.org
Año: 2016

Visibilidad:
· Change.org: Referéndum por la adhesión de España a Catalunya ya

Referencias:
· Referendum per l’adhesio d’Espanya a Catalunya ja!

No más animales encerrados en pisos

Porque los pisos están llenos de vosotros. Porque vuestro espacio es vuestro: limpiáis demasiado y decoráis mal. Porque un rato de parque tampoco os bastaría. Porque no nos gusta la televisión y menos aún vuestras conversaciones, que respetamos pero no entendemos. Porque no somos esclavos afectivos de especies superiores. Porque el que calla no siempre otorga. Y porque existen los peluches.

No más animales encerrados en pisos.

 


Título: No más animales encerrados en pisos
Serie: –
Colección: Change.org
Año: 2016

Visibilidad:
· Change.org: No más animales encerrados en pisos

Referencias:
· Ilustración de Rosendo M Diezma

Toros sí. Bases fuera

Manuel Manolo - Toros sí. Bases fuera (2016) - ED210730

 


Los antitaurinos sois la avanzadilla de la evolución natural que olvidó al pelotón; elitistas de la biología, impacientes de la vida, que os habéis propuesto extirpar los restos del animal que sois y que somos. No os falta razón, porque sólo sois eso. Y os la doy cuando embestís bravos a los rezagados, esos a quienes la tarda varita de la selección aún no nos tocó, porque sé que la muerte anunciada en un cartel duele y que no hay truco bueno para las manchas de sangre. Pero olvidáis, racionales, que los reflejos animales no están en el calendario de vacunas, ni tampoco salen con agua caliente; que no nos trajeron al mundo sumando sino reptando, y que ningún bicho anduvo a dos patas por decreto; que los más primitivos de vuestros iguales -vástagos de quienes protegieron con brutalidad a los más elegantes y refinados para que hoy pudieseis ser- seguimos sufriendo la baja pasión de dominar a la naturaleza y no solo a fin de mes; y que a la sensiblería y al decoro, al igual que a la hipocresía, los malea el tiempo y su parsimonia, no un trending topic.

Cómo no íbamos a querer evitaros la molestia ética y estética que de un modo tan arcaico ocasionamos. Quién elegiría sino desde la incapacidad intelectual declararse alevoso eslabón perdido. Qué organismo complejo, tuviera o no conciencia de clase, preferiría el indulto de Antonio Burgos al de Noam Chomsky. Sabed, respetados homos sapiens sapiens muchas veces -pero bichos-, que una plaza de toros es más incómoda que un museo, pero bastante menos que avergonzaros. Sabed que no solo sabemos lo que no somos, sino que además lo padecemos.

No pediré que nos declaréis especie protegida -sabemos que estamos condenados por el tiempo y que el tiempo os sacará a hombros-, pero esperadnos, por favor; aliñad la razón con paciencia; dedicad vuestra altanería biológica y su necesaria ñoñería a barrer otras guerras tan indecentes y más largas que una Feria; tocad los clarines cuando toque, con la tranquilidad de saberos triunfadores de una tarde en la que habrá orejas y rabos para todos. El futuro es vuestro y el futuro es infinito. Mientras tanto, dejad vivir este corto presente al maldito animal de vida y muerte que llevamos dentro.

Toros sí. Bases fuera.