Por el fin del Estado de Alarma

Por el fin del Estado de Alarma

En base a los datos registrados en todo el mundo sobre la incidencia del nuevo coronavirus en la salud de la población, que coinciden con los ofrecidos por los organismos competentes de nuestros país, España, se puede afirmar que el nuevo virus no ataca de un modo alarmante —léase letal— al grueso de la población y sí a grupos concretos de individuos con déficit inmunitario. Estos son, mayores de 65 años y personas con enfermedades respiratorias, cardiovasculares, renales o autoinmunes.

Si decidimos obviar todo cuanto nos ocupaba y preocupaba el día 8 de marzo —por poner una fecha— y eliminamos cualquier propósito que no sea frenar lo imparable, es (casi) cierto que aislándonos a todos quedan aislados los grupos de riesgo, y por lo tanto la COVID-19 matará con menos alegría, pero también es innegable que paralizar a un país acarreará importantes consecuencias de índole económico, social, cultural y también sanitario en el futuro inmediato, que deberían ser tenidas en cuenta para definir una estrategia que logre matar a un virus sin rematar al país.

Por ello solicitamos al Gobierno de España que, sin miedo a lo inevitable, replantee las medidas generalistas acometidas hasta la fecha bajo el estado de alarma, teniendo en consideración tanto al presente conocido como al futuro previsible, con un plan de actuación segmentado acorde a los datos médicos de los que se disponen, más proporcional y responsable con el medio y largo plazo del conjunto de la sociedad, y necesariamente más complejo que inducir al coma a nuestro país.

Estas medidas pasarían por aislar sólo, pero de un modo aún más estricto y controlado, a todas las personas pertenecientes a los grupos de riesgo, posibilitando al resto de la sociedad liberada colaborar en ese propósito sin abandonar el barco del día a día que ha de seguir manteniéndonos a flote. Esta diferenciación permite además algo fundamental como es evitar el contacto entre las personas en preventiva sin fianza y quienes disfrutan de la condicional —los mayores vectores de contagio—, que a día de hoy duermen bajo el mismo techo. No se sugiere abandonar a nadie a su suerte, sino proteger más y mejor a quienes hoy son verdaderamente vulnerables, sin olvidar a quienes mañana, por causas derivadas, podrían serlo.

Desafortunadamente seguiríamos contando muertos, desafortunadamente los recursos médicos del sistema de salud seguirían siendo insuficientes, y desafortunadamente los gobernantes seguirían preocupados de lo que parece y no de lo que es, sin ofrecer ni demandar al enjambre la madurez social y humana que una situación como la actual requiere. Pero afortunadamente, permitiéndonos empujar a quienes podemos y queremos desde el ejercicio de la libertad solidaria —léase responsabilidad—, quizá evitemos otra década de España entubada.

«No nos mires, únete».

Anexo:

 


Título: Por el fin del estado de alarma
Serie: –
Colección: Change.org
Año: 2020

Visibilidad:
· Change.org: Por el fin del estado de alarma

Referencias:
· El enjambre (Curro González, 2005)

Publicado por

i@manuelmanolo.com

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